Pequeño homenaje a mi papá

No sé si se llame homenaje el expresar en este humilde blog algo tan personal como el inmenso amor que le tuve y le tengo a mi papá, pero aún así lo voy a poner.

El primer recuerdo que tengo de mi papá es con barba larga, pelo largo, gorra y flaco. Subiendo por la escalera de la casa de mis abuelos. Al verlo corrí completamente en pánico a resguardarme tras las piernas de mi abuela Vicha, la mamá de mi papá, porque ese que veía era un completo extraño. Claro, tenía como 2 años y mi papá se había pasado como 6 meses en el Manu haciendo una investigación: como quieren que yo, una inocente infante en pañales, reconozca como mi papá a ese barbón desgarbado?? Nica cuñao. Ahora este es un buen recuerdo de mi niñez honesta y feliz al lado de él, porque desde ese día no se separó de mi ni por un segundo hasta este viernes 25 que nos dejó… Se nos fue el gordo.

Revisando fotos recordé las veces que hemos ido al zoo a pasear y él se paraba delante de cada jaula y se ponía a “conversar” con los animales. La gente lo veía sorprendida porque los benditos animales le hacían caso, le respondían y todo. Nosotros decíamos “ya papá!” entre dientes y nos alejábamos velozmente hacia la siguiente jaula para no pasar roche. Recordé las noches, siempre cenando juntos y con la sobremesa de horas que siempre teníamos en las cuales conversábamos de tantas cosas, casi la mayor parte del tiempo eran chistes y bromas y terminábamos llorando de la risa. Muchas veces mi mamá era el punto de las bromas y ella se hacía la molesta como siempre para después tener un chocolate que mi papá se iba a comprar para ella y su beso gordo de su gordo. Las noches al aire libre en el techo, tirados sobre tapetes, viendo al cielo y conversando de lo que sea. Las salidas y caminatas. Verlo sentado en el jardín rodeado de sus plantas. Escucharlo conversar en francés, que nos hable en francés, verlo cuando daba sus clases de francés. Cuando lo ayudabamos a corregir exámenes de biología cuando entró a una pre a enseñar. En las reuniones familiares bailando con mi mamá. Saliendo del cine emocionados por la película que acababamos de ver y haciendo teorías o criticando. En las reuniones familiares escuchando su risa por sobre todo el bullerío de la reunión o a la parrilla vigilando que todo salga “buenazo” y en su punto. Nuestros juegos de Mah jong, monopoly, scrabble, life, who’s, etc etc etc. Caminatas de domingos por la tarde. Conversaciones serias respecto a nuestro futuro. La conversación que tuvimos cuando nos enteramos que tenía cáncer. La conversación que tuvimos hace poco cuando se despidió de nosotros. El no tenerlo con nosotros ahora…

Amo a mi papá, lo amo tanto. Duele tanto no tenerlo acá riéndose de las tonteras que decimos y respondiendo con otras bromas y ocurrencias. Duele no verlo sentado en su vivero rodeado de sus plantas. Ver al mi perro triste en una esquina porque su amo no está es peor.

El velorio fue tan concurrido, para las 7 de la noche no cabía un alfiler en el velatorio. Conté más de 70 personas reunidas y lo peor es que conocía a todos. Increíble no? Entre cruces y coronas conté 18 arreglos. Entre lágrimas y mantos 12. Todos los que llegaban me decían lo que ya sé: tuve un padre fenomenal, un papá increíble y maravilloso.

Papá, me quedé sin palabras para describir lo que pasa por mi cabeza y mi corazón, no sé como expresar el tremendo vacío que queda. Quisiera abrazarte tan fuerte a pesar que no me gustan demasiado los abrazos porque para algunos abrazar es tan fácil que se sienten tan falsos, yo quiero abrazarte fuerte para que sepas cuanto te amo. Voy a llorar toda mi vida por tí, ahora más y con el tiempo menos, pero las lágrimas siempre van a estar porque eres genial.

Adios papi, ya nos estamos viendo.

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Reir y llorar o llorar mientras me rio

 Es un dilema muchas veces cuando la presión en el pecho es tal que no sabes si reír o llorar o si vas a hacer las dos cosas al mismo tiempo. Muchas veces nos inclinamos a aguantar como hombre, como macho (idiotas creencias y mitos), y la procesión interna se contiene aumentando aún más la presión en el pecho… cosas de poco aguante y falta de cojones para afontar las situaciones y los sentimientos que se generan como dice el buen Neto.

Mi ausencia durante unas semanas se debió precisamente a esa falta de cojones y poco aguante, estoy aprendiendo a ser fuerte yo solita ya que mis pilares de fortaleza andan fuera y el que queda anda por los alrededores esta chambeando. Vale decir que el apoyo telefónico fue bueno hasta que me robaron el cel. Cosas de la vida. Se me acaba de venir a la cabeza la canción “Así es la vida”… la canción de Elefante ya me jode.

Papá y su vivero

Mi papá en su vivero como era al comienzo (San Borja-2005)

 Reír y llorar se ven muchas veces como dos expresiones de diferentes estados de ánimo, de polos apuestos. Son el Caín y Abel de la demostración de los afectos y estados de ánimo, como la buena y la mala de la novela: el llanto busca que opacar a la risa y al revés. En las novelas el llanto descontrolado es sinónimo de que la protagonista perdió a su hij@ (se l@ robaron pues), el galán de turno la dejó (pero siempre vuelve), la mala le ganó la partida (se casó antes con el papacito), etc. En cambio la risa (o sonrisa) en las novelas siempre es al final cuando los protagonistas salen de la iglesia despues de casarse con las comisuras de los labios tocando las orejas de la tremenda sonrisa que se mandan, que felicidad después de tratar de vencer a los malos malitos y tratar de que la risa salga antes. Preguntarán si hablamos de mexicanadas no? Obviamente que mejor ejemplo de lo peor en retratar una novela y volverla tan quimical flavor que ya toda ama de casa que la ve sabe en que episodio preparar el pañuelo para llorar junto con lo protagonista o en que capítulo maldecir a la mala de turno, sabe cuantos capitulos saltarse para ver partes interesantes, etc.

Si me preguntan a mí, la risa y el llanto van de la mano. No necesariamente siempre que te ries lloras o siempre que lloras te ries, pero creo que una y otra siempre van juntas. Es como llorar de felicidad o reír por no llorar. Antes y aún ahora (estoy en proceso de aprendizaje) optaba por tragarme todo y simplemente ser la “ecuanime” para apoyar a todos sin dejar que nadie me apoye a mí porque yo “era la fuerte”. Eso lo aprendí de mi papá. En toda mi vida lo vi llorar dos veces, pero esas dos veces lloró bien, con ganas, sacando lo que tenía dentro, chillando, gritando y todo. La primera vez fue cuando era mucho más pequeña, tenía que… 10 años? Estaba viendo televisión y escuche gimoteadas de llanto, me acerco y mi papá estaba llorando con mi mamá. No recuerdo bien que fue, pero la imagen de él llorando si quedó. La segunda vez fue ahora último, hace un mes casi. En realidad no lo vi, lo escuché. Era temprano y me despertó el escucharlo llorar, una canción le tocó fondo y provocó la evacuación de sentimientos, frustraciones, de parte de las cosas que lo deprimen por su enfermedad. Me hice la dormida porque… no lo sé, mi mamá estaba con él y mi hermana también, no pude levantarme. Cuando me levanté ya estaba más tranquilo y conversamos un poco, pero no le dije que lo escuché llorar. Me acobardé y no quise soltar yo también la presión en mi pecho.

Cuando mi papá nos dijo a mí y a mis hermanos que tiene un tumor con mi mamá llorando al lado, cuando nos dijo que no lo iban a operar para sacarlo, que no hay tratamiento curativo sino paliativo, que es cuestión de tiempo y que él desea más que nada calidad de vida. Esa noche de setiembre, mientras escuchábamos a mi papá, lloramos, los tres, con ganas y con rabia, con pena y tristeza, las más hondas y sinceras. Ahora… ya no puedo llorar ni reír. Esa noche el aceptar que tengo papá por tiempo limitado, con fecha de vencimiento y todo, fue duro y duró poco, sólo esa noche. Después de ese día no me entraba en la cabeza que mi papá se me va a ir por un cáncer porque lo veía bien, lo veía hacer sus cosas y todo, pero lamentablemente poco a poco ha ido cambiando al punto que ahora está internado para estabilizarlo por una infección que tuvo. Para no dejarme vencer y seguir siendo “la dura” me saltaba clases e iba a galerías de arte a ver las exposiciones, me he paseado por todas las exposiciones que han habido de octubre a la fecha, he visto buenos cuadros y excelentes fotografías además de redescubrir que lo mio es el arte, pero ese es otro tema. He hecho de todo para distraerme, todo para que en casa no sepan que esto me afecta demasiado, ahora con los jalados en el ciclo la historia va a estar algo peliaguda, pero se asume.

Ya que todo anda mal, aunque mejorando, digamos que he optado por reír porque no quiero llorar, además he optado por escribir, porque por más que no quiero llorar necesito hacerlo y pues mientras escribo me desahogo 🙂  Así que ahorita estoy en una fase de “Lloro mientras me rio” lo cual es positivo, la risa me deja con una sensación de calma y el reír hasta llorar me deja más tranquila, además escribir me ayuda a expresar lo que en palabras no me sale y me desahogo más todavía. Si eso de reír hasta llorar es en una de las tantas conversaciones con mi papá, mejor todavía. Estando con mis hermanos el reír es mejor que pelear por desahogar y con mi mamá es mejor hacerle bromas y hacerla reír que ayudarla a extender la presión y preocupación, además de la pena de ver que su amor está así. Esa gordita.

Se rien conmigo? 😉

pd. Gracias a los que leen el blog y después están que me friegan jaja! Ya saben quienes son y…LM ahi esta el link, ya lo ves?? lapsus brutus, errare humanum est, etc etc.

una persona muy especial

Anselma 

Estuve revisando las fotos que tengo en mi computadora, recordando tantas cosas, soy maniatica de las fotos, me encanta tomar fotos, digamos que me gusta retratar momentos aunque a todos les moleste mi mania por las fotos. Durante la construccion de verano de este año de Un techo para mi pais tuve la suerte de construir la casa de la señora de la foto. Ella es la persona más maravillosa que haya conocido en mi hasta ahora corta vida, una manera de hablar que aun tengo sus palabras en mi mente. Tan maternal, tan pendiente, tan linda y tan ella que me recordo a mi abuelita Vicha que ya no esta con nosotros y a mis tias que quiero tanto y que una a una se nos van… los años no pasan en vano.

Anselma y su familia, junto con Magnolia y sus hijos, son lo mejor que me pudo pasar este verano y aunque yo soy como soy y hago lo que hago y no la he vuelto a ver, pues me gustaria que sepan que siempre los tengo presentes. Un beso y un fuerte abrazo para ustedes Anse y Magnolia.