y bueno…

Escrito el 5 de enero del 2008


Alguna vez me preguntaron cual era la calle o avenida más bonita o la que me gustaba más y no contesté. Para ese día nada me ataba tanto a un sitio como para decir que me gustaba o para decir que era la calle o la avenida que me traía más recuerdos. Ahora les puedo decir que Pedro de Osma en Barranco. Ésa en donde está el Museo de la Electricidad, ésa pasando la Plaza de Barranco, ésa pasando la Biblioteca de Barranco, ésa llena de árboles y en la cual aún está el tranvía. Alguna vez han pasado por Pedro de Osma a mitad de la noche con la ventana del auto completamente abierta y el aire entrando con todo sobre el rostro, con la radio prendida a todo volumen? Les puedo asegurar que cualquier canción sería la indicada para pasar por ahí, he pasado ya varios días con diferentes canciones: The Reason – Hoobastank, Thinking about you – Norah Jones, Look alter you – The Fray, You and me – Lifehouse, All we are – OneRepublic, etc. Una canción por sobre todas me hizo llorar al punto que al llegar a la clínica tuve que esperar un rato a que se me pase y recién después pude entrar sin que vean que me quebré en el camino: Somewhere over the rainbow.

 Cierto… no he mencionado porqué estoy pasando tanto por Pedro de Osma. Desde el 30 de diciembre mi papá está internado (por 2da vez). El cáncer ya avanzó lo suficiente para tumbarlo, van a operarlo y yo voy por todos lados llorando, digamos que reír y llorar al mismo tiempo ahora es pan de todos los días. El tumor ha avanzado tanto que no come, está con suero y con suerte al salir de la operación que van a hacerle podrá comer cosas blandas. El dolor lo quiebra y nos quiebra y me quiebra. Regresar a casa es agotador, quedarse a pasar la noche con él aún más. Es increíble como ha podido aguantar tanto tiempo unos dolores tan críticos, pero ya no queremos que se haga el héroe y él ya se cansó. Le han dado analgésicos fuertísimos en dosis altísimas, ya llegamos al punto de la morfina y ya no hay vuelta atrás, estamos en el punto de la enfermedad en que todo está dicho y solo queda esperar. Todo lo que hablamos como familia el día de setiembre en que nos enteramos… bueno, ya es hora de recordar todo eso y ponerlo en práctica. Ya llegó la hora.

Muchas personas han desfilado por el cuarto de la clínica para visitarlo. Mi tío Leo que vive en Alemania se vino corriendo ni bien supo y ya se va después de unos días de estar acá con mi papá. Han pasado, gracias a Dios, personas que le han hecho bien a mi papá. Ha pasado un amigo suyo con el cual no habló, todo se sobreentendía. “No hay nada que decir” me dijo y efectivamente ya todo está dicho. Agradezco muchísimo a Dios que haya ido porque mi papá con su aura medio mística y filosófica con un amigo con aura definitivamente mística y recontra filosófica, pues… sentí que ya estaba completo y que ya todo estaba bien. Ahora es cuando me doy cuenta que no soy la única, no somos los únicos: medio Lima conocía a mi papá, medio Lima ha venido a visitarlo. Aún mejor: todos han venido a apoyarlo y a darle fuerzas, aquellas que alguna vez recibieron de él y yo recién me entero. Lo amo.

Ahora… El Olivar siempre ha sido el punto en el cual, si no me encuentran en ningún sitio, me encuentran. En la banca de siempre, bajo el mismo árbol, casi siempre en las mismas horas. Ahora Pedro de Osma es otro de esos sitios. De ahora en adelante si no estoy en ningún sitio búsquenme sentada en mi banca de siempre en el Olivar o en alguno de los puntos de Pedro de Osma. Como siempre con mis audífonos puestos y con música a todo volumen, con mi book de dibujo y mis grafittos a un lado tirados, mi cámara prendida al otro lado y yo mirando el cielo o cualquier cosa, esperando hallar algo que me interese.

Ahora por esto que la vida me pone delante, por esto que me toca y nos toca vivir, por mi papá. Ahora ya tengo memoria y sentimientos, momentos y sucesos que me atan a una calle o avenida en especial. La calle o avenida que más me gusta o la más bonita? Pueden preguntarme de nuevo si quieren, ahora ya tengo respuesta.

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